A highly audacious and professional heist at the Louvre Museum resulted in the theft of eight French crown jewels valued at €88 million, leaving authorities with more questions than answers regarding the perpetrators and the security measures.
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Impactante. Audaz. Como una escena de película
Sí, estamos hablando del robo en el museo del Louvre.
Un atraco que ya están catalogando como “el robo del siglo”,
y que hoy deja más preguntas que respuestas. Los ladrones y las valiosas piezas se esfumaron.
Según la Fiscalía, las ocho joyas robadas están valoradas en 88 millones de euros
(unos 102 millones de dólares). En este video repasamos cómo
ocurrió y qué lo hizo tan espectacular. Domingo 19 de octubre. A las 9 de la mañana,
el Louvre abría sus puertas al público. Media hora después, a las 9:30, un camión con
una escalera elevadora se acerca al sector sur del museo, por la calle que está junto al río Sena.
Dos hombres con chalecos reflectantes, como si fueran trabajadores de mantenimiento,
aparcan y suben la escalera hasta el balcón de la Galería Apolo,
donde están las joyas de la corona francesa. Con una amoladora, rompen esta ventana y
entran a la sala. Ya son las 9:34.
Alrededor de esa hora, empieza a correrse la voz entre el personal del museo de que
algo está pasando en la Galería Apolo. Salta una alarma en una sala de control,
pero no está claro hasta qué punto se escuchó. Eso sigue bajo investigación.
Un testigo le contó a la BBC que vio a los guardias alejando a la gente de la galería,
mientras otros corrían hacia ella. En esta imagen de las cámaras de seguridad,
difundida por un medio francés, vemos a uno de los ladrones forzando una
de las vitrinas con la amoladora. Tardaron exactamente 3 minutos y 57
segundos en romper las vitrinas, apoderarse de las joyas y escaparse por la ventana.
A las 9:37, bajaron por la escalera, donde los esperaban dos cómplices en motos de
gran cilindrada. Arrancaron y
desaparecieron por las calles de París. Los investigadores creen que se dirigieron
hacia el sur, en dirección a la autopista A6, una carretera principal que sale de la ciudad.
Cuando la policía llegó, encontró varios objetos: uno de los chalecos reflectantes,
herramientas usadas para abrir las vitrinas, y más material abandonado junto al camión.
Y al parecer los ladrones intentaron prender fuego al vehículo que usaron para acceder al edificio,
antes de subirse a las motos. También sabemos que en la huida
se les cayó esta corona, perteneciente a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, dijo que la banda era profesional,
que “sabía lo que quería”, había “estudiado el lugar con antelación” y tenía un modus
operandi simple, pero muy efectivo. Según la prensa francesa, el camión con
la escalera fue robado días atrás en una ciudad cercana a París, que casualmente se llama Louvres.
Pero ya han pasado horas, días y la investigación es a contrarreloj.
El detective de arte holandés Arthur Brand le dijo a la BBC que teme que las joyas ya estén perdidas,
probablemente divididas en cientos de piezas. Otros expertos creen que
podrían venderse por una fracción de su valor y salir del país de contrabando.
Otra de las preguntas es: ¿falló la seguridad en el museo?
La ministra de Cultura, Rachida Dati, defendió que los sistemas de seguridad sí funcionaron.
También sugirió que el robo no se produjo por casualidad un domingo,
se hizo ese día porque hay menos vigilancia policial en las calles de París.
El Louvre negó que el robo se debiera a un fallo en la calidad de las vitrinas.
Sostienen que eran completamente seguras y que se renovaron en 2019 para mejorar su resistencia.
Aunque el pasado enero, la directora del museo advirtió que el edificio centenario
se encontraba en un estado lamentable. En la galería elegida por los atracadores
se exhibía lo que quedaba de las joyas de la corona francesa.
Y es que la mayoría de las joyas reales se perdió o se vendió después de la Revolución de 1789,
aunque algunas piezas lograron salvarse o fueron recompradas con el tiempo.
Lo que había en las vitrinas, sin embargo, pertenecía sobre todo al
siglo XIX, a las familias imperiales de Napoleón I y su sobrino Napoleón III.
Los ladrones se llevaron ocho piezas: Una diadema, un collar y un pendiente
del conjunto de zafiros usados por las reinas María Amalia y Hortense;
Un collar y unos pendientes de esmeraldas de María Luisa, esposa de Napoleón I;
Además de una diadema y un broche de la emperatriz Eugenia.
La corona de Eugenia, que se les cayó durante la huida y quedó dañada,
tenía 1.354 diamantes y 56 esmeraldas. Y aunque el curador del Louvre estimó su valor
en 88 millones de euros, las autoridades insisten en que su valor histórico es incalculable.
Fue un golpe al museo más visitado del mundo, tan o más duro que el que le dio
hace más de un siglo un ladrón sin demasiadas luces ni ingenio, que se robó la Mona Lisa.
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